OPINIÓN

28 de febrero de 2019

ARGENTINA : AÑO ELECTORAL,REALIDAD Y PERSPECTIVAS


Puede decirse que la realidad del país no ha cambiado sustancialmente desde los últimos meses del año pasado a estos dos primeros de 2.019. En todo caso, de lo que no hay dudas es que se agravaron todos los indicadores económicos y sociales que cada día empeoran la calidad de vida de los sectores populares.

Un caso emblemático es la inflación, que hoy constituye una de las mayores preocupaciones de la población y que el año pasado llegó casi al 50%, mientras que para 2.019 se prevé que superaría el 35%. Junto a los despidos y el deterioro de los salarios y jubilaciones, lo que hace que el mercado interno se contraiga, ocasionando el cierre de pequeñas empresas y negocios, jaqueados además por los tarifazos de los servicios públicos. Como telón de fondo, el endeudamiento con el F.M.I. plantea serias dificultades para el próximo gobierno, al tiempo que compromete el futuro de las generaciones venideras. En el plano estrictamente político, es evidente la necesidad de lograr una unidad amplia de las fuerzas opositoras si es que se pretende terminar con la pesadilla macrista. La emergencia ante semejante catástrofe nacional requiere de acuerdos que ofrezcan una perspectiva alentadora a ese electorado que fue engañado en la mentirosa campaña electoral de Cambiemos. Si bien el desafío de ganarle al Gobierno en octubre no se presenta fácil, hay signos alentadores al respecto. Por un lado, las calles del país están permanentemente transitadas por miles de argentinos que se suman al “ruidazo” de los viernes; los docentes, las organizaciones sociales y otros sectores del trabajo luchan todos los días en defensa de sus salarios y otras reivindicaciones. En el interior del país también se conocen los reclamos en defensa de las economías regionales. Como no puede ser de otra manera, ante el agravamiento de la situación y el crecimiento de los reclamos, la imagen de Macri y su gobierno se va deteriorando y perdiendo muchas de las adhesiones que supo tener al principio de su gestión. Así entonces, varios de sus aliados toman distancia mientras muchos gobernadores desdoblan las elecciones provinciales para evitar que el deterioro de Macri los arrastre a una derrota segura. En ese sentido, el intento de la gobernadora Vidal de desdoblar las elecciones en su provincia es una muestra elocuente de ello. Al mismo tiempo, y a pesar de la campaña mediática y judicial para demonizarla, CFK va creciendo lenta pero sistemáticamente entre los sectores populares. Esa tendencia imposible de soslayar está logrando el acercamiento de figuras y organizaciones políticas en torno a la expresidenta que casi sin apariciones públicas es visualizada como la persona que más apoyo electoral exhibe, y como la líder política capaz de sacarnos de esta encrucijada en que nos metió “el mejor equipo de los últimos 50 años”. Porque, además, junto a Néstor ya demostró que puede hacerlo. En cuanto a la necesidad de una unidad amplia del campo opositor, teniendo en claro que se rata de juntar a los que no piensan igual, se hace imprescindible que, junto al llamado de esa unidad, tendrá que estar acompañada de una serie de acuerdos mínimos acerca de cómo se va a encarar la transformación de este país en retroceso y recesión. Las primeras medidas para revertir la situación no son ajenas a otras ya puestas en marcha en otras ocasiones: Incentivar la demanda a través de poner los sueldos y jubilaciones por encima de la inflación, mientras se protege la industria nacional y se pone freno a la importación de productos que se fabrican o producen en el país. Esto reactivará el mercado interno y pondrá en marcha la reactivación económica. Tal como ya se hizo, habrá que iniciar una negociación con los acreedores externos, de tal forma que el pago no impida el desarrollo y el crecimiento nacional. En relación con las tarifas de servicios públicos, habrá que ir poniendo en discusión la posibilidad de una gestión pública de esos servicios, para que dejen de ser una forma de enriquecimiento de unos pocos y se conviertan en instrumentos para contribuir al crecimiento del país. Otra medida largamente postergada sería revisar el sistema impositivo, que hoy tiene un claro carácter regresivo, para que en adelante paguen más, los sectores concentrados de la economía. Hasta aquí las tendencias generales. ¿Pronósticos ? Nada menos aconsejable en política que emitir pronósticos

. Prof. Carlos R. Santiago

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