2 de abril de 2017

LA CALLE : POR CARLOS SANTIAGO

El mes de marzo no pudo ser peor para el gobierno. Significó un duro golpe al capital político de Macri. EL 6,7 y 8 arrancó con el paro docente, siguió con las movilización de los trabajadores y coronó con el paro nacional e internacional de las mujeres .

Un dato no menor es que en cada una de esas jornadas no hubo menos de 300 mil personas marchando en las calles de Bs. As. Luego vendrían los cortes y piquetes de desocupados y cooperativistas reclamando contra el ajuste . En la segunda quincena se produjeron otros tres emotivos acontecimientos populares. La Marcha Federal Educativa donde hubo más de 400 mil personas venidas de todas las regiones del país. El reclamo en defensa de la escuela pública, el salario y a la figura de Baradel, mostró a las distintas vertientes del sindicalismo del sector dispuestas a no ceder frente a la prepotencia clasista de los funcionarios del gobierno. Luego vendría la impresionante conmemoración del 24, cuando de la mano de las organizaciones de DD.HH., alrededor de 600 mil personas se movilizaron el día de la Memoria, Verdad y Justicia inundando de pueblo la Capital Federal, Córdoba, Mendoza, Neuquén y otras ciudades, en una jornada que el gobierno había intentado cambiar el feriado para evitar las conmemoraciones masivas. El conflictivo marzo culminó con la contundente movilización de las CTA del 30. Para el 6 de abril está planteado el primer paro general al gobierno de Macri . Estas jornadas mencionadas ocurridas en tan pocos días, constituyen un acontecimiento histórico que marca un salto de calidad en la oposición , tanto en el plano político como sindical. Millones de personas con sus respectivas demandas, documentos y oradores, expone la diversidad de los sectores sociales afectados por la política ajustadora de Cambiemos. Atrás quedó aquella expectativa inicial, facilitada por el oportunismo de no pocos políticos opooficialistas y sindicalistas burocratizados, a los que sumaron los medios hegemónicos de comunicación y la corporación judicial. Pero como suele suceder en ciertas ocasiones de la historia, la política se corrió de los despachos oficiales, del Parlamento y los estudios televisivos, para marcar una fuerte presencia en las calles. Las movilizaciones ocurridas en estos días no tienen antecedentes por la masividad y diversidad de sus reclamos, en estos años de recuperación democrática. Como se dijo, atrás quedó el latiguillo de la pesada herencia, la recuperación del segundo semestre y la lluvia de inversiones. Es evidente que las políticas regresivas de Macri están logrando poco menos que un milagro. Tanto la oposición política como sindical que hasta hace poco aparecía dispersa, vacilante y sin rumbo claro, ahora se muestra unida y dispuesta a sumar esfuerzos para obligar al gobierno a cambiar el rumbo económico. Incluso va apareciendo un programa alternativo que sin ser suficientemente explícito, incluye la defensa de la industria nacional, mejoramiento del salario, paritarias libres, reapertura de planos y programas de desarrollo social, científico y cultural. Lo que está quedando cada día más claro en el escenario político nacional, es que la agenda la marca hoy la gente manifestándose en las calles, lo que seguramente condicionará de ahora en más a la dirigencia. El gobierno, empecinado en seguir adelante con su plan de transferencia de recursos hacia los grupos del poder económico, desoye el clamor popular. Mientras tanto, la bronca se extiende a lo largo y ancho del país y la situación política de estos días se torna cada vez más complicada para un gobierno que ha perdido las adhesiones de un principio, y que deberá enfrentar las elecciones de medio término en pocos meses. Prof. Carlos R. Santiago

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