ACTUALIDAD  16 de febrero de 2018

ARGENTINA: Lo positivo de Cambiemos

Encontrar algo positivo en el plan de ajuste del modelo neoliberal implementado por Mauricio Macri y los dueños del poder, no es tarea fácil. Se ha dicho hasta el cansancio : ni una sola medida tomada por el gobierno desde fines del 2015 benefició a los sectores populares. Sin embargo insistimos en señalar algo positivo que se desprende de la gestión de la actual administración.

En principio digamos que el frente conservador conformado por el partido de Macri, Propuesta Republicana (Pro) y las figuras decadentes de un Partido Radical poco menos que en extinción, han logrado una reconfiguración profunda en el escenario político y social de la Argentina. Han consolidado como pocas veces antes, una grieta bien marcada entre los ricos y famosos, ---que ahora tomaron en sus manos la dirección política y económica del país---y el resto de la población. El escenario de la Patria exhibe la presencia de sectores altos y medios altos que poseen un nivel de vida exuberante. Cuentas bancarias ocultas en el extranjero, vacaciones fuera del país y automóviles de alta gama contrastan con las grandes mayorías populares que ven disminuir sus salarios, sus jubilaciones, sus derechos sociales básicos y en otros casos hasta sufrir la pérdida de  sus empleos. Eso se ha logrado con la apertura económica, el endeudamiento feroz y progresivo, el desmantelamiento del Estado y la creciente inflación que se como los salarios. Los derechos de exportación de soja  bajaron del 35 al 32% y sus derivados del 32 al 27%,   desde el inicio del gobierno macrista .Otro tanto ocurrió con las contribuciones de las mineras. Acto seguido se produjo una devaluación del 40 al 50% con el  consiguiente perjuicio que significó para los sectores de ingresos fijos. Como no sucedió nunca antes, hubo un fenomenal desacople en la relación de capital y trabajo, tensionando de tal manera las relaciones sociales que hacen pensar en un posible estallido social que nadie quiere.

Ya se ha dicho insistentemente: es un gobierno de ricos, para los ricos. En un esfuerzo por sintetizar la política de Cambiemos, diríamos que se trata de un gobierno que no cesa en su acción de transferir ingresos del sector de los trabajadores hacia los empresarios más poderosos, los grupos monopólicos y los grandes patrones rurales. Este fenómeno de polarización social está produciendo algo que ni siquiera el kirchnerismo en sus mejores años logró concretar.  Se trata de un encuentro de gentes: hombres y mujeres de a pie, organizaciones sociales y políticas de identidades  ideológicas diversas, en acciones de resistencia que las nuclea y que les pone de nuevo ante sí, el valor de juntarse, de la solidaridad y de lo colectivo. Es que el ataque feroz del gobierno y el empresariado los impulsa a reagruparse y organizarse, como si se tratara de la única manera de resistir con alguna posibilidad de éxito. Ante el individualismo y la meritocracia alentada por Cambiemos, sólo queda el camino de la unidad sin exclusiones, de todo el campo popular afectado por el ajuste neoliberal. Así entonces se multiplican las ollas populares, los comedores y diversas iniciativas colectivas en todo el país, la juntada de firmas entre ellas. .  . Sobran los ejemplos que abonan lo anterior. Se vio en las marchas de mujeres el 8 de marzo, en la presencia de las organizaciones sociales y de trabajadores, de las dos CTA y de sectores de la CGT  en aquellas impactantes movilizaciones del mismo mes. Se reiteraron en las dos jornada de diciembre en rechazo al ajuste jubilatorio, por  no mencionar las innumerables marchas  de trabajadores del estado y de diversa empresas que se hacen sentir en las calles del país. Esta unidad en la acción es la que empuja a juntarse a políticos y sindicalistas vacilantes. Se vio en el Congreso en diciembre. Se observa en estos días con las reuniones que juntan al amplio espectro peronista sumando a otras identidades políticas. Figuras del massismo,  el randazzismo y el kircnerismo entablando conversaciones hasta ayer impensadas.

Dirigentes de la CGT junto a las conducciones de las CTA, a las que suman organizaciones sociales y políticas que van comprendiendo la necesidad de la unidad, para enfrentar al conglomerado empresario que cuenta a su favor con los medios de comunicación hegemónicos y a la corporación judicial. Este es el logro del modelo macrista. Está empujando a la unidad de los sectores populares, cuyos dirigentes se ven obligados a dejar de lado sus mezquindades y vanidades personales, que solo contribuyen a la división del campo popular. En  paralelo, la caída en las encuestas de la imagen presidencial y su gestión, hacen evidente que la mentira de la pesada herencia y la buenaventura de un futuro semestre ya no surten efecto en el ánimo de la población. En ese marco se produjeron las masivas movilizaciones del jueves 15 en la Capital y en La Plata, por parte de organizaciones sociales y sindicales contra la política económica de Cambiemos. Asimismo, el rechazo que despierta la presencia pública del Presidente en diferentes escenarios del país, así como los abucheos a su nombre  que se repiten en los estadios de futbol, son un termómetro de cómo está el humor  de la población. Es por  esto que la marcha  del  21 de febrero promete ser multitudinaria y convertirse en una jornada de rechazo a la política del gobierno, que sin duda condicionará el escenario político y social de los días venideros.

                                                                           Prof. Carlos R. Santiago

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