INTERNACIONALES  10 de septiembre de 2018

MUNDO : DESVERGÜENZA IMPERIALISTA

Prof. CARLOS SANTIAGO

Cuando se abordan temas de política nacional o cuestiones de índole internacional, uno puede observar la ausencia notoria y casi sorprendente de EE.UU. en los comentarios periodísticos y aún en las declaraciones políticas. Digo sorprendente porque es sabido que Latinoamérica tiene una significación importantísima para los intereses norteamericanos.

Es que nuestra región produce alimentos para gran parte de la humanidad; posee las mayores reservas de agua dulce del planeta; contiene una biodiversidad pocas veces vista; minerales diversos y en cantidad; un desarrollo industrial que podría ser mucho más potenciado; puntos geoestratégicos codiciados por las grandes potencias; reservas petroleras inmensas y otras ventajas nada despreciables. Además, puede pensarse seriamente que la cantidad de bases militares norteamericanas instaladas en nuestros países, no tienen el objetivo de custodiar esos recursos en función de seguir explotándolos o con vistas a un aprovechamiento futuro por parte de esa misma nación. Aceptado que eso es así, es fácil imaginar que EE.UU. tratará de monitorear y condicionar el curso de nuestra vida política como nación, cosa que como sabemos siempre ha ocurrido en estos países considerados su “patio trasero”. Pues bien, como decíamos, poco se menciona esa influencia norteamericana en la región. Esto es así, y si se señala la presencia del imperio interfiriendo en nuestros asuntos internos, se lo hace con toda naturalidad, cuando debiera despertar un fuerte repudio a tal actitud injerencista. Todo esto viene a cuento por lo que ocurrió en estos días y que tuvo como protagonistas a militares de Venezuela y de EE.UU. Se ha sabido que el gobierno de Donald Trump tuvo contactos con militares venezolanos para impulsar un golpe de estado para derrocar a Nicolás Maduro. Esto fue divulgado por el The New York Times, que dio cuenta de las reuniones secretas, aunque el gobierno estadounidense finalmente decidió no ayudar a los conspiradores. En las conversaciones con los comandantes venezolanos participaron 11 oficiales norteamericanos. Si a estas afirmaciones del matutino estadounidense le sumamos las declaraciones reiteradas de Trump, acerca de que no se descartaba la opción militar para intervenir en Venezuela, resulta que todo se torna más que creíble y coherente. Según Times, los militares venezolanos aseguraron que solo representaban unos pocos cientos de efectivos que se oponían a Maduro. Estos oficiales solicitaron equipos de comunicaciones estadounidenses, a los efectos de impedir ser interceptados por los servicios de seguridad de su país. El objetivo de la acción conjunta sería instalar un gobierno de transición para luego llamar a elecciones. Siempre según el diario, parece ser que no se les prestó la ayuda solicitada. Pero lo más sorprendente ---o no tanto--- ocurrió cuando se le preguntó a la Casa Blanca acerca de estas reuniones. En vez de negarlas, dijeron que ellos están siempre dispuestos a dialogar con los venezolanos que estén interesados en restablecer la democracia en su país. Aunque resulte sorprendente, mezclar la democracia con un complot para derrocar un gobierno elegido democráticamente, en los tiempos que corren parece ser la cosa más natural del mundo. Pero hay más, resulta que uno de los militares venezolanos involucrado en el plan golpista estaba señalado por EE.UU. como un militar corrupto. Sin embargo también hay posicionamientos dignos, como el caso de Evo Morales que repudió enfáticamente el injerencismo norteamericano: “Condenamos conspiración golpista de Trump que planea, en secreto, con militares de Venezuela, como derrocar al hermano Nicolás Maduro. Pueblos libres de Latinoamérica resistirán y derrotarán cualquier atentado del imperio contra la paz y democracia de la Paria Grande”, manifestó el presidente de Bolivia. Como un verdadero desafío a la dignidad internacional, EE.UU. aseguró que seguirá estrechando lazos con aliados que consideren al gobierno de Venezuela como una amenaza para la seguridad regional y para la democracia. Está claro entonces que el imperio ya ni se molesta en encubrir las maniobras desestabilizadoras para con nuestros gobiernos y nuestros pueblos.

Prof. Carlos R. Santiago

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