21 de agosto de 2018

Papa Francisco: "Nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón"

En una carta repudió los abusos en Pensilvania y criticó el silencio de la Iglesia, admitiendo que siente "verguenza" por lo sucedido. 

El escándalo no tiene fin. Unos 300 "sacerdotes depredadores sexuales" en

Pensilvania

y unos 1.000 pibes víctimas de sus abusos a lo largo de los años. Cifras horrendas que dejaron décadas de un accionar aberrante. Ante tanta depravación, el papa Francisco trató de aportar una palabra certera y habló de "vergüenza y arrepentimiento".

"Nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado", expresó el Pontífice, luego de admitir que la Iglesia no supo estar donde tenía que estar y que no actuó a tiempo "reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que estaba causando en tantas vidas".

Luego de la publicación del caso por parte de la Corte Suprema de

Pensilvania

, Francisco escribió una carta en la que analizó la situación, que fue difundida este lunes por el Vaticano. "En los últimos días apareció un informe que detallaba lo vivido por al menos 1.000 personas que fueron víctimas de abusos sexuales, de abusos de poder y de conciencia, perpetrados por sacerdotes durante casi 70 años", comienza el texto.

De inmediato, reconoce: "Aunque podamos decir que la mayoría de los casos pertenecen al pasado, con el correr del tiempo hemos conocido el dolor de muchas de las víctimas y constatamos que las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades".

"El dolor de estas víctimas es un gemido que clama al cielo, que llega al alma y que durante mucho tiempo fue ignorado, callado o silenciado. Pero su grito fue más fuerte que todas las medidas que lo intentaron silenciar o, incluso, que pretendieron resolverlo con decisiones que aumentaron la gravedad cayendo en la complicidad", continúa el texto.

Una pena compartida

"El dolor de las víctimas y sus familias también es nuestro dolor", escribió Francisco en su carta, en la que también reconoció "con vergüenza y arrepentimiento" que no supieron estar donde tenían que estar. "No actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños", lamenta.

Por eso, ante los errores cometidos en el pasado, el Papa expresó su deseo respecto del futuro de la Iglesia: "Si en el pasado la omisión pudo convertirse en una forma de respuesta, hoy queremos que la solidaridad, entendida en su sentido más hondo y desafiante, se convierta en nuestro modo de hacer la historia presente y futura, en un ámbito donde los conflictos, las tensiones y especialmente las víctimas de todo tipo de abuso puedan encontrar una mano tendida que las proteja y rescate de su dolor".

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