OPINIÓN  13 de mayo de 2017

ARGENTINA: LA GRIETA. (por el prof. CARLOS SANTIAGO)

En la manipulación de palabras y conceptos por parte de funcionarios de gobierno y una parte del periodismo militante de Cambiemos, el uso del lenguaje suele encubrir la intención de crear un sentido común que contribuya a naturalizar situaciones de injusticia social imperante.

Un latiguillo muy utilizado para ello puede constatarse en el uso y abuso de la dolorosa "grieta" abierta entre los argentinos. Para solucionar dicho desencuentro entre nosotros, el gobierno de Macri  alude a la necesidad de dialogar, tender puentes y sentarse alrededor de una mesa , para así superar las diferencias que nos separan. Pero la cuestión no es tan simple como nos la quieren pintar. Es que la grieta es el resultado y  la emergente de profundas inequidades sociales que no pueden solucionarse con más diálogo o poniendo un voluntarismo vacío, donde el gobierno escucha pero no accede a  ningún reclamo. Si ante el aumento de la desocupación que hoy alcanza los dos dígitos, y  a los tarifazos  que empobrecen a las mayorías, el gobierno profundiza la recesión y alienta la especulación financiera, favoreciendo además  los negocios de amigos y parientes a costa del estado, es difícil que la tan mencionada  grieta se cierre definitivamente. Por otra parte, cabe preguntarse si ese desencuentro social  que tanto escandaliza a un sector de la sociedad,es original y exclusivo de nuestro tiempo. Remontándonos a la historia tal vez encontremos la respuesta.

¿ Cuándo los conquistadores españoles explotaron y asesinaron a millones de habitantes originarios de América buscando alzarse  con el oro y la plata del continente , acaso no se abrió una grieta ?

¿ Cuándo nuestros criollos luchaban en los campos de batalla contra el imperio español, no existía la grieta? La misma pregunta podría formularse ante la rivalidad entre federales y unitarios; ante la contradicción existente en ocasión del Centenario de la Patria, cuando el país era reconocido como "el granero del mundo", mientras en las calles de Buenos Aires  la clase trabajadora organizaba ollas populares para paliar el hambre. Algo similar  podríamos  plantearnos ante los 1.500 peones rurales asesinados por el ejército en la Patagonia, por indicación de los estancieros de la región en los años  ´20 ; con los obreros muertos durante "la semana trágica"; frente al genocidio que significó la campaña al desierto para consolidar la propiedad terrateniente; ante el bombardeo de la Plaza de Mayo años más adelante; frente  al  golpe de 1955 o el más cruento y cercano de l976. Está claro entonces que la tan mentada "grieta" nos fue acompañando a lo largo de nuestra historia, en la medida que las diferencias políticas, económicas y  sociales abrían tremendas  brechas  a las  que las grandes mayorías del pueblo no se resignaron.

Por todo esto, más que asombrarse por la existencia de la grieta, el gobierno de  Macri debería instrumentar medidas que apunten a reparar las inequidades mencionadas. En todo caso, el diálogo entre las partes  debería ser un vehículo para subsanar las cuestiones de fondo que genera ese enfrentamiento social. Para ello es imprescindible un cambio de modelo económico que priorice el consumo interno, la defensa de la industria nacional, que restablezca las paritarias libres y que frene los despidos y suspensiones de los trabajadores, entre otras medidas vigentes durante el gobierno anterior.

 

                                  Prof. Carlos R. Santiago

COMPARTIR:


Notas Relacionadas

Comentarios